Pareja rota: identificando nuestros errores y aprendiendo de ellos

Publicado: octubre 12, 2010 en Ruptura Amorosa
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Cuando aceptamos que una relación se ha roto, estamos en condiciones de cambiar nuestro ENFOQUE: en lugar de mirar atrás, miramos hacia adelante. Pero no se trata sólo de aceptar la ruptura con resignación y quedarnos estancados ahí. Se ha producido un cambio importante en nuestra vida y ese cambio no debemos interpretarlo como un desastre, sino como una OPORTUNIDAD.

Oportunidad es el “momento propicio para algo”. Y ese algo, sea lo que sea, tiene que ser forzosamente mejor que una relación de pareja que ya está rota. Por supuesto, que sea algo MEJOR dependerá de nosotros y de nadie más, porque en nuestro interior tenemos el poder para ser lo que queramos y hacer de nuestra vida un infierno o un paraíso.

Cuando se produce una ruptura amorosa, es inevitable el dolor y la tristeza, incluso la desesperación, y es bueno exteriorizar estos y otros sentimientos. La exteriorización es un mecanismo de desahogo, y cuando hemos soltado todo lo que llevábamos dentro viene la liberación. Soltar es LIBERAR. Este es un periodo de transición inevitable e incluso necesario, como el duelo que sucede a la muerte de un ser querido o a los estragos de un terremoto. A fin de cuentas, la ruptura viene acompañada por un “terremoto” de emociones, y también hay algo que muere: el amor. Pero de la misma manera que tras la muerte de un ser humano sus familiares y amigos siguen viviendo, o tras un terremoto se inicia la reconstrucción de los edificios caídos, la persona que pasa por la amarga experiencia de una ruptura de pareja tendrá, tarde o temprano, que reconstruir su vida. Es un desafío, sí, pero los desafíos forman parte de la vida y son los que nos permiten crecer espiritualmente y hacernos más fuertes. La recompensa no tiene precio.

En artículos anteriores, advertía de no caer en la fácil pero siempre engañosa tentación de buscar un culpable (el victimismo o la ira pueden ser algunas de las consecuencias que indefectiblemente agravarán nuestra situación) y también de la necesidad de vencer el miedo, una sensación de peligro infundada, y por tanto inútil, que sólo provocará que nos resistamos al cambio prolongando el dolor de la ruptura y cerrando nuestros ojos al inmenso escaparate de posibilidades que nos presenta continuamente la vida.

Concluía diciendo: “Sólo mirarás al pasado con una intención, evidentemente utilitaria y práctica”. Esa intención o voluntad, que no hay que confundir con el sentimiento de culpa, consiste en mirar al pasado con serenidad para aprender de los errores que cometimos y evitar reproducirlos en nuestras futuras relaciones. Puede ser que no supimos elegir a la persona que nos convenía, o que nos dejamos llevar por los celos, o que falló la comunicación. O simplemente que nos volvimos demasiado confiados y perezosos y no supimos darle a nuestra pareja lo que necesitaba o esperaba de nosotros. Incluso en los casos de ruptura por infidelidad, la relación, no demos la espalda a esta verdad, siempre fue un asunto de dos.

Pero como digo, no se trata de sentirse culpable, sino de APRENDER DE LA EXPERIENCIA PARA NO REPRODUCIRLA. Seguramente en un primer momento, cuando las cosas estén en caliente y el desorden de nuestros sentimientos y emociones nos impida la mínima objetividad, lo más conveniente sea “pasar página” a la relación y no hurgar más de lo estrictamente necesario en el pasado (lo contrario sería como remover una herida todavía sin cicatrizar). Pero pasar la página de un libro no es lo mismo que arrancarla, la página seguirá ahí cuando estemos preparados para releerla. Para ello será necesario que transcurra algún tiempo, puede que unas semanas o unos meses. No hay que esperar a que el dolor o la añoranza desaparezcan del todo, basta con que nos encontremos lo suficientemente serenos para ser capaces de analizar lo que pasó sin dejarnos llevar por la culpa ni el resentimiento.

Cuando creas que ha llegado ese momento (siempre llega), mira en qué fallaste sin culparte por ello. ANOTA TUS IMPRESIONES EN UN PAPEL, los pensamientos se olvidan. Obsérvate a ti mismo, pero hazlo con comprensión y amor. Mucho mejor si puedes compartirlo con algún amigo o persona de tu confianza, te ayudará mucho a aclararte. No pierdas el papel, léelo de vez en cuando hasta interiorizar su contenido. Interiorízalo y cambia, transfórmate a ti mismo poco a poco, sin presionarte pero sin perder de vista tu objetivo final, que debe ser el de NO REPETIR TUS ERRORES. La vida siempre recompensa al que se esfuerza en crecer. Sigue estas sencillas instrucciones y verás resultados.

Agradezco cualquier comentario y sugerencia, que responderé personalmente.

José M. Guillén

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